Cooperación para crecer sanos

Cooperar quiere decir trabajar juntos y ayudar a los demás, por este motivo lo hemos incluido como parte de los «Valores para Crecer Sanos«. Cuando los niños cooperan, tienen más interacciones sociales positivas y es más probable que hagan y mantengan amistadas. Los papás y los maestros pueden ayudar a sus niños a desarrollar las habilidades necesarias para una vida de amistades y conexiones sociales positivas, enseñando y motivando temprano las habilidades de cooperación. Aquí hay algunas sugerencias para aumentar la cooperación en niños pequeños.

Cómo aumentar la cooperación

  • Ayudar a los niños a entender lo que quiere decir cooperación. Cooperación es una palabra grande y una habilidad complicada. Una manera para ayudarles a los niños a cooperar es presentar esta destreza complicada en pasos más pequeños y entendibles. Por ejemplo, podría decirle a su niño que cooperar quiere decir 1) tomar turnos, 2) trabajar juntos, y 3) compartir. Cuando presentamos habilidades complicadas, como es la cooperación, en partes manejables, los padres pueden enseñar y apoyar en cada paso y los niños se sienten más exitosos durante el proceso.
  • Modelar la cooperación en la casa y con amigos. Los padres también pueden ayudar a sus hijos a aprender a cooperar modelando la cooperación adulta con familia y amigos. Por ejemplo, los padres puede hacer cosas como pedir algo de manera amigable, tomar turnos, e invitar a otros a trabajar juntos. Al modelar la cooperación los niños aprenden cómo es cooperar y también demuestra su dedicación a la importancia y el valor de cooperar. Cuando usted coopera, sus niños seguramente le seguirán.
  • Hacer juegos teatrales sobre cómo cooperar. Hacer actuaciones teatrales puede ser una buena manera de enseñar la cooperación porque permite a los padres a apoyar el desarrollo de sus niños, sin importar su nivel o capacidad. Cuando se le hace difícil a su niña cooperar en una situación específica o con una compañera específica, dedicar algún tiempo a hacer actuaciones teatrales sobre la situación. Explique que otros niños querrán seguir jugando con ella cuando coopere al tomar turnos, compartir, y trabajar juntos. Proveerle a su niño la oportunidad de practicar esto en un ambiente seguro y apoyado, le ayudará a desarrollar habilidades nuevas y cooperar con más éxito en el futuro.
  • Usar elogios específicos para motivar a los niños a practicar la cooperación. Cuando los papás enfocan su atención en las habilidades de la cooperación de los niños, el niño es más probable de utilizar sus habilidades nuevamente en el futuro. Los padres pueden reconocer el esfuerzo que hace el niño utilizando elogios específicos cuando coopera. Puede ser algo como, “Esperaste tu turno y cooperaste con tu hermana. ¡Bien hecho!” “me da mucho gusto verte trabajar junto con tus amigos para completar esta rompecabezas.” Recuerde, la habilidad de compartir de su niño no tiene que ser perfecta para que usted le elogie. La cooperación es una destreza complicada, así que elogiar los esfuerzos de sus niños durante todo el camino hasta que la domine puede ayudarles a seguir creciendo y desarrollándose.
  • Planificar actividades que motivan a los niños a cooperar. Aunque la cooperación puede ser difícil, también puede ser divertido. Una manera para hacer que la cooperación sea divertida es planificar juegos y actividades que motivan a los niños a trabajar juntos. Por ejemplo, podría decirles a los niños que trabajen juntos para que un globo no toque el piso por tanto tiempo como sea posible. Tomarán turnos tocando el globo con las manos, la cabeza o los pies. No solamente es divertido para los niños, también le da muchas oportunidades para que usted modele y elogie el esfuerzo para cooperar. ¡Todos ganan!

Los niños deben aprender practicar tareas de colaboración tanto en casa como en el colegio. Para ello, es importante enseñarles a ser cooperativos, a trabajar en equipo, y ayudar a los demás en lo que sea posible, según sus capacidades, habilidades y edades.

Una historia de Cooperación

En el jardín de la casa, arrinconados tras un contenedor, escondidos de la vista de los curiosos, se encontraban un recogedor y una escoba. La escoba era tremendamente altiva y siempre presumía y se pavoneaba delante del recogedor.

— Mi trabajo es mucho más importante que el tuyo. ¡No hay quién lo discuta! — repetía una y otra vez la engreída escoba.

Una noche, hizo mucho viento y, a la mañana siguiente, aparecieron caídas todas las hojas y ramas secas de los árboles por todo el jardín.

La escoba se levantó enseguida y empezó a barrer, tiesa y orgullosa, todas las hojas y ramas desparramadas por la tierra, haciendo un gran montón; pero al no poder recogerlas para echarlas al contenedor, las dejó allí.

— ¿Quieres que te ayude? — dijo el recogedor, ofreciendo su ayuda a la escoba a pesar de todos sus desaires.

La escoba, que era muy soberbia, mirándolo con desprecio, no se dignó a contestarle.

Esa noche volvió el viento, y todas las hojas volaron de nuevo por el jardín, echando a perder el trabajo del día anterior.

La escoba se estiró todo lo que pudo delante del recogedor y, otra vez, empezó a barrer todas las hojas secas amontonándolas en la parte más escondida del jardín, con la esperanza de que no volviera a suceder lo mismo.

— ¿Necesitas ayuda? — le dijo el recogedor, de nuevo.

Como si fuera sorda, la escoba no contestó y se dirigió a su rincón para dormir.

Esa noche, el viento azotó aún con más fuerza que los  días anteriores y, hojas,  ramas secas, papeles y plásticos volaron por todas partes, dejando el jardín muy sucio.

La escoba, desesperada, miró al recogedor que, esta vez, miró hacia otro lado.

Comenzó a barrer de nuevo cabizbaja y pensativa. Cuando hubo amontonado toda la basura, pidió ayuda al recogedor.

— ¿Me puedes ayudar por favor? Nunca voy a terminar de limpiar el jardín sin tu ayuda — admitió por primera vez con humildad.

Entre la escoba y el recogedor echaron todas las hojas al contenedor, que les estaba esperando con la tapa abierta, dejando el jardín muy limpio. Por fin, la escoba tuvo que admitir, que uno sin el otro, no podría desarrollar bien su trabajo, y que los dos juntos, formaban un gran equipo.

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