¿Cómo se llama eso que siento?

Durante el transcurso de un día, son muchas las emociones que podemos experimentar. Las emociones forman parte de nuestra condición natural y estas pueden ser clasificadas como positivas o negativas. (Aunque de eso hablamos más en detalle en otro artículo) Sin embargo, la connotación “negativas” no implica que sean emociones que no debamos tener o que sean malas para nosotros, todas las emociones, bien sean positivas o negativas, nos ayudan en nuestro desarrollo y nos hacen ser lo que somos como personas.

Según la popular clasificación establecida en 1972 por el psicólogo Paul Eckman existen seis emociones básicas: felicidad, tristeza, asco, miedo, sorpresa e ira. Y aunque no es posible medir una emoción directamente, los cambios que se producen en el organismo durante una experiencia emocional si que pueden medirse, permitiendo precisar las características de esa determinada experiencia, estudiarlas y mejorarlas.

Curiosamente, aunque las emociones son conocidas por todos nosotros no por ello dejan de tener complejidad. Aunque todos hemos sentido la ansiedad o el nerviosismo, no siempre somos conscientes de que un mal manejo de estas emociones, por ejemplo, puede acarrear un bloqueo o incluso la enfermedad.

Tristemente hay personas que dejan que lLas emociones gobiernen sus vidas cotidianas. Después de todo, es innegable que todos tomamos decisiones en función de si estamos contentos, enojados, tristes, aburridos o frustrados. De hecho, elegimos nuestras actividades y pasatiempos basándonos principalmente ​​en las emociones que nos sobrevienen en cada momento y nos incitan a realizar una determinada acción.

Así que en este artículo primero nos preguntaremos

¿Qué es una emoción?

Existen múltiples definiciones de la emoción, pero la que sigue nos ha parecido de las más acertadas:

«Una emoción es un estado psicológico complejo que implica tres componentes distintos: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica, y una respuesta conductual o expresiva». 

(Hockenbury y Hockenbury , 2007)

Para entender mejor lo que las emociones son, vamos a centrarnos en los tres elementos clave antes mencionados.

La experiencia subjetiva

Aunque los expertos creen que hay una serie de emociones básicas universales que son experimentadas por personas de todo el mundo independientemente de su origen o de su cultura, los investigadores también creen que la experiencia de la emoción puede ser muy subjetiva.

Además, no siempre experimentamos formas «puras» de cada emoción, ni las mismas emociones se manifiestan ante acontecimientos o situaciones de la vida similares.

La respuesta fisiológica

Si alguna vez has sentido un nudo en el estómago, o fuertes palpitaciones en el corazón debido a la ansiedad o el miedo, entonces sabrás que las emociones también pueden causar reacciones fisiológicas importantes.

Muchas de las reacciones físicas que se experimentan durante una emoción, como la sudoración de las manos, el ritmo cardíaco acelerado, la respiración rápida, son controlados por el sistema nervioso simpático, una rama del sistema nervioso autónomo que controla las respuestas involuntarias del cuerpo.

Mientras que los primeros estudios sobre la fisiología de las emociones tienden a centrarse en estas respuestas autonómas, la investigación más reciente se ha centrado en el papel del cerebro en las emociones.

Los escáners cerebrales han demostrado que la amígdala, parte del sistema límbico, juega un papel importante en la respuesta fisiológica emocional, y en particular en el miedo.

La respuesta conductual

El componente final es tal vez con el estamos más familiarizados, por ser la expresión real de la emoción. Gastamos una cantidad significativa de tiempo en interpretar las expresiones emocionales de las personas que nos rodean.

Nuestra capacidad de comprender con precisión estas expresiones está ligada a lo que llamamos inteligencia emocional y estas expresiones juegan un papel importante en nuestro lenguaje corporal en general.

Los investigadores creen que muchas expresiones son universales, como la sonrisa para indicar felicidad o placer, o el ceño fruncido para expresar tristeza o disgusto.

Pero las normas culturales también juegan un papel importante en la forma de expresar e interpretar emociones. En Japón, por ejemplo, las personas tienden a ocultar las manifestaciones de miedo o disgusto cuando se encuentran en presencia de una figura de autoridad.

¿Es lo mismo emoción que estado de ánimo?

En el lenguaje cotidiano, utilizamos a menudo los términos «emociones» y «estados de ánimo» de manera intercambiable, pero los expertos hacen distinciones entre los dos. ¿Cómo se diferencian ? Una emoción es normalmente bastante corta, al mismo tiempo que intensa.

Las emociones son también propensas a tener una causa definida e identificable. Por ejemplo, después de estar en desacuerdo con un amigo en una conversación, es posible que nos sintamos enojados por un corto período de tiempo.

Por su parte, un estado de ánimo es por lo general mucho más suave que una emoción, pero de mayor duración. En muchos casos, puede ser difícil identificar la causa específica de un estado de ánimo.

Por ejemplo, es posible sentirse triste durante varios días sin ninguna razón aparente o identificable.

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