02 Vivir con culpa | La Esperanza Definitiva

El sentimiento de culpa es la sensación interna permanente de haber hecho algo malo, de ser mala persona, de hacer daño a los demás, de haber infringido alguna ley, principio ético o norma, tanto en situaciones reales como imaginarias,​ produciendo un malestar continuado.

El sentimiento de culpa se siente al romper reglas culturales, tanto religiosas, políticas, familiares o de un grupo al que se pertenece, o por el mero pensamiento de haber cometido alguna transgresión. Existe un sentimiento de culpa real, resultante objetivo de una transgresión, y un sentimiento de culpa mórbido, subjetivo o ficticio, capaz de dificultar o imposibilitar una vida normal.

El sentimiento de culpa es una emoción muy destructiva que lacera nuestras posibilidades de crecer como persona y continuar avanzando en la vida. Las situaciones que lo desencadenan son múltiples pero el factor que lo mantiene vivo es siempre el mismo: no somos capaces de perdonarnos. Afortunadamente, existen algunas estrategias que te permitirán afrontar este problema.

¿Cómo librarse de la culpa?

Una persona que vive con culpa, debe ser consciente de ello antes de poder solucionarlo. Thomas Gilovich, profesor de Psicología de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, nos señala algo tan llamativo como interesante. Por término medio, las personas que más sufren del peso de la culpa, acaban culpabilizándose de cosas que no tienen sentido ni relevancia.

Asimismo, cuando más tiempo pasa sin gestionar y tratar estos estados, esa emoción se vuelve más intensa e irracional. Veamos no obstante qué estrategias deberíamos seguir a cabo.

Identificar

Hay que clarificar con objetividad qué aspectos son los que nos hacen daño, sobre los que tenemos auténtica responsabilidad y nos hace sentirnos culpables.

Aceptación

La aceptación es parte indispensable en el proceso de recuperación. Deberemos aceptar esos hechos en los que tenemos una responsabilidad real (desechando aquellos infundados o irracionales)

Pedir  (y pedirnos) perdón

Si te equivocas, pide perdón y sigue adelante. Errar es humano y no debemos bloquearnos sin poder avanzar. Sintámonos arrepentidos de verdad y esforcémonos porque ello no interrumpa el transcurso de nuestra vida.

Asimismo, y no menos importante, también es esencial en muchos casos poder perdonarnos a nosotros mismos.

Reparar el daño

Si está dentro de nuestras posibilidades, intentemos reparar el daño que hemos producido. Aunque no te perdonen, aunque la otra persona no te crea. Cambia lo negativo a positivo, y siéntete conforme por haber hecho todo lo que ha estado a tu alcance por reparar aquello que dañaste.

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