DIMENSIÓN 04: Imitar a Cristo

A principios del pasado siglo XX, Charles Chaplin se había convertido en una verdadera estrella global. Así que no es de extrañar que al actor le salieran imitadores hasta debajo de las piedras. Los llamados «chaplinistas» se ganaban la vida al imitar al actor británico en circos y teatros. Había tantos  y tan buenos que hasta se empezaron a organizar concursos de imitación.

Durante uno de sus viajes a San Francisco a Chaplin le llegó la noticia de uno de estos concursos, y seducido por la idea se inscribió de inmediato. Llegó su turno e interpretó al vagabundo que lo había convertido en estrella mundial. El bigotito, la mirada pícara y ensoñadora, el bastón girando en su mano, los indescriptibles andares, todo como en sus populares películas pero Increíblemente el resultado fue desastroso, no pasó de la primera ronda y los jueces le dieron una de las peores calificaciones de su tanda.

Por qué perdió Charles Chaplin

La razón por la cual Chaplin hizo «tan mal» su imitación es fácil de entender. Chaplin actuaba de sí mismo, mientras los chaplinistas imitaban al Chaplin que salía en las primitivas pantallas de la década del 1910. Pantallas para cintas de 8 mm a 15 cuadros por segundo, lo que daba la impresión de que todos se moviesen rápidamente.

Imitar a Cristo

Como cristianos, hemos sido llamados a ser semejantes a Cristo. Nuestro norte y modelo a imitar debe ser Jesús, nuestro Salvador. A fin de crecer espiritualmente y mostrar frutos de ese crecimiento, es necesario llegar al conocimiento de las características de Jesús, estudiando su vida, sus obras, sus palabras y su relación con Dios.

Algo que queremos resaltar es que, la imitación, implica no solo copiar el comportamiento externo, sino también replicar la motivación interna. Cuando imitamos a Cristo, no solo hacemos lo que Él hizo, como orar, sino que también debemos obrar por las mismas razones que le motivaron: Jesús oró porque amaba a su Padre y a aquellos por quienes oró, porque odemos cometer el error de tratar de imitar a Cristo en acciones, pero sin sus motivos y carácter.

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”

Apóstol Pablo

Toma hoy una Decisión

Para obtener un crecimiento personal óptimo, debemos imitar el carácter de Jesús, el cual nos llevará a ser mejores personas cada día. Al poner nuestros hábitos y conductas en las manos de Dios diariamente, obtendremos las herramientas necesarias para hacer su voluntad y no la nuestra.

“Un pensamiento malo deja una mala impresión en la mente. Si los pensamientos son puros y santos, el hombre mejora por haberlos acariciado. Aceleran el pulso espiritual y aumentan el poder para hacer el bien. Y así como una gota de lluvia prepara el camino para otra en el humedecimiento de la tierra, un buen pensamiento prepara el camino para otro.”

Ellen G White

¿Cómo imitar a Jesús?

01. Cambia tu manera de Pensar

El primer paso en el crecimiento espiritual es empezar por cambiar la manera de pensar. La manera en que pienses determinará cómo te sientes, y cómo te sientes influirá en cómo actúas. Para ser como Cristo debes desarrollar tu mente. El Nuevo Testamento llama a este cambio mental arrepentimiento, que en griego literalmente significa cambiar tu mentalidad. Arrepentirse significa cambiar tu manera de pensar: acerca de Dios con respecto a ti mismo, al pecado, a otras personas, a la vida, a tu futuro y a todo lo demás. Asumes la actitud de Cristo y su perspectiva.

Pensar como Jesús presenta dos facetas. La primera faceta de este cambio mental consiste en dejar los pensamientos inmaduros, los cuales son egoístas. La segunda faceta para pensar como Jesús consiste en que empieces a meditar con madurez, enfocándote en otros, no en ti mismo. Pensar en los demás es la esencia de ser semejantes a Cristo y la mejor evidencia del crecimiento espiritual. Esta manera de pensar es antinatural, va en contra de nuestra cultura, es rara y difícil. La única forma de aprender a pensar así es que nuestra mente se llene con la Palabra de Dios.

02. Estudia tu Biblia

En la vida diaria, permanecer en la Palabra de Dios implica tres acciones.
Primero, debo aceptar su autoridad. La decisión más importante que puedes tomar hoy es resolver el asunto de cuál ha de ser la autoridad absoluta para tu vida. Opta por la Biblia como la máxima autoridad, a pesar de la cultura, la tradición, la razón o la emoción. Cuando tengas que tomar decisiones, proponte hacer primero esta pregunta: ¿Qué dice la Biblia?
Decide que cuando Dios te pida que hagas algo, confiarás en su palabra y lo harás, tenga sentido o no, aunque no tengas ganas de hacerlo.

Para permanecer en la Palabra  de Dios debo asimilar su verdad. Hay cinco maneras de hacerlo: puedes recibirla, leerla, investigarla, recordarla y reflexionar en ella.

  1. Recibe la Palabra de Dios – escucha y acepta la Palabra con una mentalidad y una actitud receptiva.
  2. Lee diariamente la Biblia – te mantendrá al alcance de la voz de Dios.
  3. Investiga o estudia la Biblia – formula preguntas acerca del texto anota tus ideas.
  4. Recuerda la Palabra de Dios – memorizar los versículos de la Biblia te ayudará a resistir la tentación, tomar decisiones sabias, reducir la tensión, robustecer la confianza, brindar buenos consejos y compartir tu fe con otros.
  5. Reflexiona diariamente en las Escrituras – ningún otro hábito puede hacer más por transformar tu vida para que te parezcas más a Jesús.

Para permanecer en la Palabra de Dios debo aplicar sus principios. Debemos llegar a ser hacedores de la palabra (SANTIAGO 1:22).
La bendición de Dios viene por obedecer la verdad, no solo por conocerla.
La mejor manera para llegar a ser un hacedor de la Palabra es escribir siempre un paso de acción como resultado de la lectura, estudio o reflexión sobre la Palabra de Dios. Desarrolla el hábito de anotar exactamente lo que piensas hacer. 

04. Vence las tentaciones

Tener al fruto del Espíritu es ser como Cristo. ¿Cómo, entonces, produce el Espíritu Santo estos nueve frutos en tu vida? ¿Los crea al instante? No. La fruta siempre madura y llega a su punto lentamente. ¡Dios desarrolla el fruto del Espíritu en tu vida, permitiéndote experimentar circunstancias en las que seas tentado para producir exactamente la cualidad contraria! El desarrollo del carácter siempre involucra una elección, y la tentación proporciona esa oportunidad. ¡Cada vez que derrotas una tentación te pareces más a Jesús!

Si quieres saber más, tenemos toda una entrada dedicada al tema de ¿Cómo vencer las tentaciones?

Imitar lleva tiempo

El crecimiento espiritual, como el físico, lleva tiempo. Mientras nosotros nos preocupamos en qué tan rápido crecemos, Dios se interesa en qué tan fuerte crecemos. Dios ve nuestras vidas desde para la eternidad, por eso nunca tiene prisa. El discipulado es el proceso de conformarse a Cristo. La semejanza a Cristo es nuestro destino final, pero el viaje durará toda la vida.
Hasta ahora hemos visto que este viaje involucra creer (mediante la adoración), pertenecer (en la comunión), y llegar a ser (mediante el discipulado). Dios quiere que llegues a ser un poco más como él cada día.

¿Por qué toma tanto tiempo cambiar y crecer? Nuestro aprendizaje es lento. Olvidamos demasiado rápido las lecciones que Dios nos enseña y muy pronto regresamos a nuestros viejos modelos de conducta. Tenemos muchos viejos hábitos que desechar. La Biblia lo llama quitarse el viejo hombre y ponerse el nuevo hombre. Tememos enfrentar con humildad la verdad acerca de nosotros mismos. Solo en la medida que permitamos que Dios, con la luz de su verdad, ilumine nuestros defectos, fracasos y complejos, podremos empezar a trabajar con ellos.

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