Cómo volver el cambio permanente.

«Mañana empiezo eso que tengo pendiente».
«No pasa nada, me voy a dormir ya que es temprano, me levanto antes y lo acabo»

¿Cuántas veces hemos dicho alguna de estas frases al día? ¿Y a la semana? ¿Dónde han quedado esos (des)propósitos de año nuevo? Está claro que cada persona tiene su ritmo, su proceso, su aprendizaje y su camino pero no menos cierto es que, para conseguir lo que uno quiere, es mejor dejar a un lado el procrastinar y sacar a flote la auto-disciplina.
Ahora que has comenzado con nosotros este camino hacia un estilo de vida saludable y que sabemos que quieres Vivir Sano, quizá esta pregunta haya saltado a tu mente:
¿Cómo volver el cambio permanente? Aquí te contamos algunas claves.

«No puedo esconder que, aunque comencé a tomar el curso de los 8 hábitos saludables y pude observar muchos cambios positivos en mi salud como que ya estaba bajando de peso, ya no me dolían las rodillas, ni tenía los molestos dolores de cabeza, cuando quise darme cuenta, otra vez estaba cenando mucho, desvelándome y volviendo a aquella rutina que me hacía sentir enferma. ¿Qué hago? ¿Cómo consigo que el cambio sea permanente? ¿Cómo logro la disciplina?» Nos escribió en una ocasión una ama de casa que nos contactó a través de las orietaciones virtuales que ofrecemos. (Tú puedes agendar tu orientación virtual dando clic al enlace resaltado)

Y pensando en este problema que surge a la hora de querer cambiar nuestros hábitos para bien, escribimos este artícula para tí, con 8 claves:

  1. Conoce tus puntos débiles. 
    Sí, nadie es perfecto, absolutamente nadie. Así que nada mejor que asumir tus debilidades (patatas fritas, pan dulce, dormir a deshoras, sustancias como el café, muchas horas con el móvil en la mano, poco ejercicio, nervios, darle demasiadas vueltas a las cosas, quedarte a solas con conexión a internet) y frenarlas. O no frenarlas pero sí ser consciente de ellas para que, cuando ataquen, sepas remediarlas o te des cuenta de qué está frenando lo que quieres hacer.
  2. Aleja las tentaciones y haz un compromiso contigo mismo. 
    Ser disciplinado no es algo que seas, es algo que haces. No se nace con la disciplina, es un hábito que se va adquiriendo. Así, si sabes que ves mucho el móvil antes de dormir y terminas durmiendo dos horas más tarde, apágalo y descansa. Si quieres comer sano, tira o regala la comida basura que tengas cerca o, si quieres ser más productivo en el trabajo, silencia el teléfono y las notificaciones de las redes sociales. Inicia desde ya los cambios en tu vida. La suma de pequeños cambios hará la diferencia. No esperes cambiar tu vida de golpe y que el cambio sea permanente. Los buenos hábitos premian la constancia, no la velocidad.
  3. Céntrate en lo que quieres conseguir, traza un plan y no pierdas la meta.
    Si quieres ser más disciplinado para conseguir un objetivo (dormir más, leer más, hacer más deporte, comer mejor, dejar atrás un mal hábito) es importante que tengas muy claro qué es lo que quieres conseguir y/o alcanzar. Repasa cada mañana tu(s) objetivo(s) y haz todo lo que sea necesario para llegar a ello. Entrega a Dios tu vida, para que su espíritu ponga en tí el querer y el hacer. Además, ponle fecha de caducidad a tus sueños, porque si no, nunca podrás saber si ya se hecharon a perder. Hoy día tenemos a la mano aplicaciones en los teléfonos ineligentes para colocar recordatorios, alarmas y darle seguimiento a nuestros hábitos.
  4. Construye tu disciplina, pero acompáñate. 
    Como te hemos dicho antes, la disciplina no es algo con lo que nazcas, es un hábito/comportamiento adquirido. Y, como cualquier conocimiento, habilidad o aprendizaje, cuanto más lo practicas, más mejoras. Así, como cualquier otra cosa que vayas a aprender de nuevas, te va a costar al principio, pero no por ello debes rendirte. A medida que tus objetivos sean más grandes, ambiciosos o complejos, más disciplina y esfuerzo vas a necesitar. Por eso, intenta ser disciplinada en tu día a día, en cosas más o menos manejables, así te será mucho más sencillo o factible. Y, cuando aparezcan esos días complicados, donde no te apetece mucho mantener tu racha positiva díselo a alguien.
    Una clave importante es tener una red de apoyo, valerse de una persona de confianza que nos recuerde y ayude a alcanzar nuestras metas: Si deseas comer más sano, informa a tu familia lo que quieres hacer para que eviten invitarte a ciertos lugares para comer. Si quieres hacer ejercicio, dile a tu pareja/amigos que te acompañen. Si deseas dejar de ver pornografía, fumar o consumir otras sustancias, díselo a alguien de tu confianza, para que juntos puedan alejarte de ese mal hábito. Dos siempre son mejores que uno, porque cuando uno caiga, el otro podrá levantarlo.
  5. Crea nuevos hábitos simplificándolos. 
    Es decir, si quieres hacer algo nuevo, comer más sano o dormir más o perder peso, por ejemplo, empieza poco a poco. ¿Esto qué quiere decir? Pues que si quieres dormir más, no pienses en dormir dos horas antes, eso te va a agobiar. Vete a la cama quince minutos antes. Si quieres hacer ejercicio para perder peso, empieza con diez o quince minutos al día, algo que parece poco pero, cada día, va sumando. Un error muy común cuando buscamos ser disciplinados es enfocarnos en todo lo que tenemos que hacer. Esta situación termina por ponernos en un estado de alerta y con el stress vemos todo con menor claridad. ¡Alcanza tus metas a través de pequeños pasos! En lugar de intentar cambiar todo en un día, enfócate en solo una. No puedes ser una persona diferente de la noche a la mañana, disfruta y abraza el proceso. 
  6. Cuida tu cuerpo
    Mente sana habita en cuerpo sano. Entre mejor cuides tu cuerpo él podrá responder mejor.
    Come bien. Parece una tontería pero no lo es ¡Comer mejor te hará más disciplinado! Si tienes hambre, estás de malhumor, nervioso o con el estómago encogido, no podrás centrarte en lo importante. No comer conlleva una falta de azúcar y eso te hace estar más depresivo y pesimista. Además, somos lo que comemos, así que, si quieres empezar a cambiarte, no hay mejor forma de empezar y, de hecho puedes aprender nuevas recetas saludables en este enlace.
  7. Encuentra una fuente de motivación.
    Para ser disciplinado este es un punto muy importante, ¿Cuál es la razón por la que cada día te levantas? El motor que te mueve a alcanzar tus metas. Este combustible es muy importante para lograr todos tus sueños, la voluntad tiene un vínculo directo con nuestro quehacer diario, es la razón por la que queremos lograr nuestros objetivos. Este motivo puede llenarte de ilusión, darte algún sentido, cubrir una necesidad o simplemente hacerte feliz.
  8. Haz un plan de back up, auto-premiate y si fallas, perdónate y sigue adelante. 
    Por ejemplo, si has decidido comer más sano pero vas de camino a una fiesta, traza un plan. Sabes que habrá cosas aceitosas fritas y algunas más sanas. Pues ve a por las sanas (o todo lo sanas que puedan ser). Si lo consigues, un día a la semana permítete comer algo que tengas muchas ganas o más antojo/mono. Si no lo consigues, no te fustigues ni te estés lamentando, ya conoces tu punto débil.
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