Isaac sembró

Casi siempre sucede que los seres humanos queremos culpar a alguien más de nuestros errores, de nuestras malas decisiones, de las calamidades de la vida, de las hambrunas espirituales e incluso de las materiales que atravesamos.
Culpamos al estado, a los dirigentes, a nuestros padres, a la ‘suerte’ e incluso hay veces en las que, sin ningún empacho culpamos a Dios… pero ¿realmente deberíamos culpar a los demás?

El capítulo 26 del libro del Génesis, en la Biblia, relata que hubo una hambruna en aquella época; en otras palabras, la única constante a lo largo de la historia humana es que siempre habrán dificultades. Isaac, el protagonista de esta historia, desde luego se dispuso a viajar hacia un lugar seguro, pero Dios le dijo enfáticamente que no fuese a Egipto, que se quedara en Gerar. Isaac no se fue por ahí culpando a los demás de la desgracia que es una hambruna, él decidió cerrar su boca y actuar frente a la crisis, guiado de la mano de Dios.

Es fundamental buscar la dirección de Dios en cada tiempo, pues lo que Dios ha dicho en el pasado, no es necesariamente lo tu necesitas aquí y ahora, nota cómo por ejemplo: en este capítulo Dios le dice a Isaac «no desciendas a Egipto», cuando capítulos atrás Dios no le puso restricciones a Abraham cuando fue a Egipto en un tiempo de hambruna similar. Así que debemos procurar conocer Su voluntad para cada tiempo y lugar. 

Pues bien, el versículo 12 comienza así: "y sembró Isaac"; esta frase nos dice cosas muy importantes: Isaac sembró

Pues bien, el versículo 12 comienza así: «y sembró Isaac»; esta frase nos dice cosas muy importantes: Isaac sembró. Isaac tenía la promesa de bendición y respaldo del Señor, pues Dios le había dicho «estaré contigo y te bendeciré» y él caminó en esa promesa, no se quedó sólo con ella, sino que actuó en fe, fue diligente y esforzado.

El pasaje continúa diciendo: «Y sembró Isaac en aquella tierra»; Esto nos enseña que Isaac obedeció a Dios, que él decidió creerle a Dios, que siguió el consejo del Señor pese a que parecía una idea ridícula plantar en suelo estéril y desde luego, la bendición de Dios no se hizo esperar.

Fíjate cómo vez tras vez, la fe del ser humano se prueba con cosas que escapan a nuestra lógica: «Construye un Arca, Noé» «Ofrece en Holocausto a tu hijo, Abraham» «Planta en esta tierra estéril, Isaac». Sin embargo, la obediencia a Dios actúa como un imán para las bendiciones; desobedecer provocará dolores personales y grupales, pues nuestras decisiones afectan a otros, tal como los filisteos de aquella época observaron: Los resultados de la obediencia fueron tan sorprendentes que hasta ellos reconocieron la mano sobrenatural de Dios, pues le dijeron a Isaac: «Hemos visto que Jehová está contigo». Sin duda, con nuestra obediencia Dios es glorificado y ésta es nuestra mejor adoración.

Debemos seguir el consejo de Dios en todas nuestras decisiones y planes, pues nuestra obediencia glorifica al Señor, los resultados estarán alineados al propósito divino y traerán bendiciones a los demás también. ¿Estás dispuesto a Obedecer lo que Dios dice en su palabra, aunque suene ridículo cerrar tu negocio un día de la semana, dejar de comer ciertas cosas o abandonar algún placer vanal?

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