No solo de pan vive el hombre

A lo largo de la historia de la humanidad, la religión y la espiritualidad han sido parte de la experiencia humana y en muchas culturas siempre estuvieron asociadas con la búsqueda del equilibrio emocional y la salud. No obstante, por diferentes razones, en el pasado milenio se buscó separar el conocimiento científico del conocimiento religioso y espiritual.

Por ejemplo, desde siglos atrás se ha considerado a la religión como opuesta o desligada a la psicología, por creerse que al ocuparse de los problemas de la fe estaba más ligada a la filosofía, a la moral y a problemas espirituales, dejando así de ser un tema científico. Sin embargo, en los últimos cien años, algunos estudiosos y recursores de la psicología llevaron a cabo las primeras investigaciones dentro del área científica que fuera denominada «psicología de la religión».

En las últimas dos décadas del siglo pasado se incluyó el estudio de la espiritualidad y de este modo el área pasó a denominarse «psicología de la religión y la espiritualidad», donde se concluye en investigaciones realizadas cómo la religión puede tener efectos positivos en la salud en los procesos de afrontamiento de sucesos vitales negativos y estresantes entre los cuales se encuentran distintos tipos de enfermedades y duelos por pérdidas de seres queridos. Koenig (1999) plantea cómo la religión, a través de la fe, se centra en las relaciones interpersonales, en la búsqueda del perdón hacia uno mismo y hacia los otros, en el sentido de control y autodeterminación personal, en la promoción de apoyo comunitario y en promesas de una vida después de la muerte que refleja perspectivas cognitivas positivas y estados emocionales que buscan conducir al sujeto hacia un mayor y mejor ajuste y adaptación frente a sucesos de vida negativos o estresantes. En la actualidad ha crecido el interés científico dentro de las áreas de la salud y la espiritualidad y esto se puede observar por el aumento de los estudios científicos.

Paradójicamente, a pesar del actual rechazo que existe hacia el tema de la vinculación de la salud con la religión y la espiritualidad, cada vez más científicos y profesionales de la salud profundizan en estos temas de manera objetiva, motivados principalmente por el gran aumento de enfermedades y porque su tratamiento médico no siempre ha dado los resultados esperados.
Para muchos profesionales de las ciencias de la salud, el promover la evaluación espiritual y ofrecer una intervención espiritual dentro de la rutina de salud en los centros de atención sanitaria requeriría de una sólida base de pruebas de investigación clínica. Esto es un gran reto a enfrentar, ya que no existe una definición aceptada en forma generalizada de la espiritualidad, ni existe consenso sobre la dimensiones de la espiritualidad en la salud.

El poder aplicar el concepto de salud integral requiere eliminar dogmas muy arraigados. Muchos profesionales de la salud, debido a su nivel intelectual
y a la experiencia en su campo, requieren evidencias objetivas sobre la existencia de la espiritualidad. Esta es una problemática que no será fácil de resolver, ya que se requiere la ampliación y profundización de estudios en el «misterio» puesto que la dimensión espiritual es una capacidad que a través de la psique es comprendida y ejercitada por feo por racionalismo superior tipo filosófico y es observable objetivamente en sus hechos psicológicos sociales, biológicos, culturales, históricos, arqueológicos, etc. La vivencia o experiencia espiritual solo se obtiene ejercitando los dos caminos (uno u otro o los dos), ya que desde la perspectiva del objeto de la religión el misterio no puede ser comprendido, ni analizado, ni conceptualizado de ninguna forma.

Existen muchos paradigmas y desinformación sobre la salud y esto es más notorio al hablar de salud integral. Los estudios científicos suelen profundizar en campos específicos dentro de una misma disciplina o especialidad y pocas veces son inter- o transdisciplinarios. Por otra parte, la existencia de diferentes creencias y doctrinas influye para evitar estudiar la salud del hombre de manera integral, negando particularmente la existencia de una parte espiritual en nuestro ser. Sin embargo, hay evidencia científica de que existe una parte espiritual que es determinante para cuidar y restablecer la salud y que forma parte de la humanidad desde que esta es.

Es importante reconocer que la espiritualidad es un tema muy amplio por la
cantidad de religiones, teorías y creencias, que es un fenómeno multiprofesional, con una necesidad apremiante de más investigadores para observar desde el sujeto religioso lo que es y lo que este produce en elementos psicológicos, sociales, culturales, materiales y biológicos.

Comprender la relación entre la salud y el espíritu es importante para que el personal de la salud trate de proporcionar la mejor atención posible a sus pacientes. Tomar en cuenta las capacidades espirituales que a través de la conciencia psicológica se detectan parece ayudar a mejorar la calidad de vida, permitiendo la conciencia, aceptación y deseo de corrección de errores de conducta, los cuales desde los procesos mentales ayudan a corregir o evitar enfermedades de tipo físico o psicológico.

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