Descansar adecuadamente

Aunque no lo creas, las consecuencias de que los niños no duerman lo suficiente pueden ser muy negativas para su salud, tanto física como emocional. ¡Cumple con las horas de descanso de tus hijos! El sueño infantil es muy importante. Que un niño descanse y duerma lo suficiente es necesario para un buen desarrollo físico y mental

La importancia del sueño infantil

El sueño es el momento en el que el niño descansa. Dormir bien es importante para cualquier persona, pero es especialmente relevante en el caso de los niños.

Esto es porque, durante el sueño, el niño organiza y asimila lo que ha aprendido durante el día. También, mientras duerme, se produce un pico de producción de hormona del crecimiento por parte del organismo. Es por esto que dormir bien ayuda a que el niño se desarrolle bien física e intelectualmente.

Que un niño no duerma bien de forma continuada en el tiempo puede conllevar efectos secundarios. Algunos de ellos son irritabilidad, problemas de conducta, e incluso alteraciones del desarrollo físico y emocional, así como retraso en la maduración sexual.

¿Cuánto debe dormir un niño?

Como es lógico, un bebé recién nacido no duerme lo mismo que un adolescente. Al crecer, tanto el tipo de sueño como la cantidad se van adaptando a las necesidades del niño.

Aunque cada niño es diferente, aquí os dejamos una aproximación de las horas que debería dormir según su edad para un desarrollo normal y evitar las consecuencias que ya hemos comentado. Estos tiempos de sueño incluyen el sueño nocturno y las siestas a lo largo del día. Serían:

  • 0 – 2 meses de edad: 10,5 a 18 horas.
  • 2 – 12 meses de edad: 14 a 15 horas.
  • 1 – 3 años de edad: 12 a 14 horas.
  • 3 – 5 años de edad: 11 a 13 horas.
  • 5 – 12 años de edad: 10 a 11 horas.

Consecuencias de que los niños no duerman lo suficiente

Si los niños no cumplen con la cantidad de horas de sueño necesarias por día, los síntomas o signos no tardan en aparecer. Algunos serán más visibles o notorios que otros; por eso, como padres, debemos prestar mucha atención:

  • Irritabilidad: mal humor, llanto o gritos a veces injustificados.
  • Inquietud: Hiperactividad.
  • Desánimo o decaimiento: no tienen ganas de jugar o de salir al parque.
  • Problemas de memoria: no recuerdan cosas básicas.
  • Desmotivación o falta de ánimo: no expresan alegría por actividades que antes les gustaban.
  • Reducción del rendimiento escolar: malas calificaciones, problemas para comprender, falta de memoria.
  • Dolor de cabeza: este problema puede aparecer en diferentes momentos del día y afectar su vida cotidiana.
  • Accidentes menores: se golpean con lo que hay a su paso debido a la disminución en sus reflejos.
  • Más propensos a las enfermedades: la falta de sueño debilita el sistema inmunitario.
  • Crecimiento lento: si no duerme, el cuerpo no puede fortalecerse.

¿Cómo lograr que el niño duerma bien?

Es muy importante que nuestros hijos cumplan con una rutina de sueño y que esta también la lleven a cabo los adultos; no olvides que el ejemplo es la mejor manera de enseñar.

Como primera medida, se debe establecer horarios para ir a la cama, sin excepción y que incluyan los fines de semana. Lo mismo para la hora de levantarse; permitir que los sábados o los domingos “se queden hasta tarde” es contraproducente para su salud.

Además, se recomienda que las siestas de la tarde no sean demasiado extensas —como máximo, de una hora— y que finalicen antes de las 16 horas. De esta manera, no habrá interferencias con el ciclo nocturno de sueño.

Por otro lado, la alimentación también está relacionada a cómo dormimos: la cena debe ser ligera y contener una mayor parte de verduras en el plato. Los platos fritos, los azúcares y las harinas hacen que la digestión sea más lenta y se sientan más pesados para conciliar el sueño.

En última instancia, pero no por ello menos importante, es necesario evitar el uso de pantallas y aparatos electrónicos antes de acostarse. La luz que irradian estos dispositivos ponen al cerebro en estado de alerta; mejor leer un libro de papel o jugar con muñecos de manera tranquila.

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