Conocer su cuerpo y mente

El Creador del hombre ha preparado la maquinaria viviente de nuestros cuerpos. Cada función ha sido dispuesta admirable y sabiamente. Y Dios ha prometido mantener esta maquinaria humana trabajando saludablemente si el instrumento humano obedece sus leyes y colabora con Dios. Podemos contemplar y admirar la obra de Dios en el mundo natural, pero el cuerpo humano es lo más maravilloso. 

Lo primero que deberían aprender los niños es conocerse a sí mismos y cómo mantener su cuerpo sano.—

Ellen G White en Testimonies for the Church 3:142

Que tu hijo conozca las partes de su cuerpo es más importante de lo que creemos. Al conocer su cuerpo, el niño forma la imagen interna de sí mismo, toma consciencia del cuerpo como totalidad, de cada una de sus partes y usos; es entonces cuando logra planear sus acciones. Además al conocer su cuerpo construye su espacio y sus límites.

La imagen que el niño tiene de su cuerpo depende de la maduración del sistema nervioso y de las experiencias que va teniendo. Sentirse amado y aceptado es muy importante para su desarrollo y la consolidación del esquema corporal.

Aunque el bebé en sus primeros meses siente que forma parte de la madre como si fueran un sólo ser, conforme se va desarrollando y madurando empezará a darse cuenta (alrededor de los 6 o 7 meses) que es una persona separada de mamá. Aproximadamente a los 3 meses descubre por primera vez sus manos y sus pies y se los lleva a la boca para explorarlos, y alrededor de los 6 meses viene la exploración consciente, reconociendo que esas manos y pies le pertenecen.

La exploración y conocimiento del cuerpo se da de formas distintas dependiendo de la edad de los niños, y también proporciona diferentes aprendizajes según el periodo en el que se halle.
Antes de saber cuáles son esas etapas de descubrimiento, es importante que tengas presente que, lo primero que los niños identifican son las partes gruesas de su cuerpo (cabeza, manos, pies, piernas, brazos, barriga), y luego las finas (ojos, nariz, boca, orejas, dedos, uñas…). Ahora sí, vamos con las etapas:

0-6 meses: Durante los primeros meses el bebé siente que forma parte de la madre, como si fueran uno solo. A medida que va creciendo, alrededor de los 3 meses, descubre por primera vez sus manos y pies, y lo hace llevándoselos a la boca, ese es su método de exploración. Posteriormente, entre los 6 y 7 meses, comienza a reconocerse como una entidad separada, primero, de su madre y después de los demás. En este sentido, su autoexploración se vuelve consciente, ya que reconoce que esas manos y pies le pertenecen.

6 meses a 3 años: A lo largo de este periodo, el niño aprenderá a alcanzar objetivos por sí solo. Específicamente, entre los 6 y 9 meses los bebés ya relacionan órdenes que incluyen su cuerpo, con este. Por ejemplo, cuando se les dice “haz ojitos”, ellos saben cuáles son sus ojos, entonces los cierran y abren.

4-7 años: En esta etapa la curiosidad está dirigida hacia su identidad sexual. Se preguntan cuestiones como ¿Por qué los niños y niñas no se ven iguales? ¿Por qué se visten diferentes? Durante todo este periodo de conocimiento, alrededor de los 6 años, los niños van adquiriendo seguridad en sí mismos y en lo que pueden hacer.

Durante todas las etapas de desarrollo, los padres son quienes ayudarán a sus hijos a relacionarse saludablemente con sus cuerpos. “No es necesario tratar el tema con demasiada seriedad, puede ser algo cotidiano”, aconseja Falla. El objetivo es criar niños que se quieran y que sean cuidadosos con su espacio personal.

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