Desayunar más y cenar menos

Un estudio de la Sociedad de Obesidad de los Estados Unidos comparó 2 modelos de dieta para perder peso: una con una ingesta alta de calorías durante el desayuno y otra durante la cena. Durante 12 semanas, el grupo A -compuesto de mujeres con sobrepeso y algunas con obesidad- comieron 700 calorías en el desayuno, 500 en el almuerzo y 200 en la cena. Mientras que el grupo B comía las cantidades inversas, es decir, más por la noche y menos a la mañana. ¿Sabés a qué conclusión llegaron? Que el desayuno rico en calorías con una ingesta reducida durante la cena es beneficioso y podría ser una alternativa útil para el tratamiento de la obesidad y el síndrome metabólico.

Por eso, se suele decir que un buen desayuno es la clave para bajar de peso. Incluso hay dietas que se enfocan en la primera comida del día para ayudarnos a adelgazar. Como reza el dicho, «desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo«.

Que un desayuno energético y abundante y una cena frugal ayuda a adelgazar ya lo habíamos escuchado en otros estudios científicos. Según investigaciones anteriores, desayunar mucho reduce la sensación de hambre durante todo el día y favorece la pérdida de peso, hasta el punto de que tomar una cela ligera y un desayuno abundante puede suponer la quema de más del doble de calorías. Esto es debido a que el metabolismo es más activo por la mañana que por la noche.

Y recuerda que, para adelgazar, no hay fórmulas mágicas: hay que comer menos calorías que las que se consumen, y para hacerlo de manera saludable es importante acompañar una dieta sana y equilibrada con la práctica regular de ejercicio físico.

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