Autocontrol para mejorar la Salud

Lo mejor es tratar de resolver cualquier situación por grave que sea, utilizando todos los elementos disponibles, así como las experiencias acumuladas para no dejar nada al azar, sino que todo sea firmemente controlado sin dejar ningún cabo suelto.

La templanza, dominio propio o autocontrol es el resultado de las experiencias buenas y malas, dejando a un lado lo exclusivamente sensible utilizando únicamente lo racional.

¿Qué beneficios me aporta una vida así?

• Ocupar solo la energía necesaria para resolver algún detalle, es decir, no estresarse demasiado, lo cual es a final de cuentas, derroche de energía.

• Darle a cada situación su debida importancia, dejando de lado aquellas que carecen de importancia real para concentrarse en las que realmente valen la pena.

• La templanza ayuda a evitar repetir los yerros del pasado, más bien, ahora son vistos con ojos previsores, y con la capacidad de revertir el efecto negativo que tuvo en un momento dado.

• Ayuda a tomar las cosas con calma, lo cual derivara en un mejor estado de salud, pues se evitara el estrés, la depresión y el desánimo, gracias a que la templanza ayuda a controlar todos estos sentimientos.

  • La templanza hace más visible la grandeza del hombre elevándolo por encima del instinto animal: el hombre es un ser libre, que no está obligado a hacer lo que le gusta, sino que goza de libertad sobre sus apetencias.
  • La templanza es una cualidad atractiva.- Una persona que sabe dominar sus gustos aporta a su alrededor un aire distintivo que hace amable su presencia. Y al revés: es desagradable toparse con gente comilona, borracha, obsesionada por el sexo. Repelen un poco.
  • El control de las apetencias ayuda a conservar los ideales.- El corazón humano siempre está dirigido por algún deseo. Cuanto mayor sea este ideal, más crece la dignidad del hombre. En cambio, si los placeres dominan la voluntad, el hombre queda atado a ellos y con dificultad avanzará hacia algo superior. El dominio propio ayuda a elegir metas elevadas y no cambiarlas por otras más gustosas.
  • La templanza cría al alma sobria, modesta, comprensiva; le facilita un natural recato que es siempre atractivo, porque se nota en la conducta el señorío de la inteligencia.
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