Dieta Keto: Mitos y realidades

¿Realmente Funciona?

El tipo de alimentación, dieta o régimen alimentario es aquel que provee al organismo la nutrición que necesita para funcionar correctamente. Se dice que para lograr una nutrición realmente equilibrada, la mayoría de las calorías diarias debe provenir de frutas y verduras frescas, granos integrales y proteínas con bajo contenido de grasa. A lo largo de las décadas se han propuesto diversos tipos de régimen alimentarios, los cuales buscan suplir las necesidades nutricionales de los individuos. Sin embargo, en la actualidad existe una alta tendencia a las “dietas de moda” dentro de las cuales se encuentra la dieta cetogénica o comúnmente conocida como “Dieta Keto”. Este tipo de dieta ha generado un debate entre los profesionales de la salud y la población al cuestionar los riesgos y beneficios de la misma, a menudo con pruebas limitadas.  Para entrar en contexto, las dietas cetogénicas se han utilizado como terapia metabólica durante más de cien años. Una de las primeras aplicaciones fue para el tratamiento de niños con epilepsia intratable; a través de la producción de cetonas en sangre circulantes («cetosis”) sin embargo en los años setenta tomó auge como alternativa en la alimentación.(1) 

Probablemente desconozcas que es y cómo funciona este tipo de dieta; para fines prácticos la literatura la conceptualiza como una dieta baja en hidratos de carbono, es decir, baja en harinas, almidones y carbohidratos vegetales, que luego se transforman en glucosa, y rica en grasas, dicho de otra manera, en lugar de tomar la energía de la glucosa, el cuerpo la toma de las grasas. Nuestro organismo usa la glucosa para producir energía calórica. Cuando el azúcar en la sangre baja, al consumirla, por ejemplo, salir a caminar, al ayunar o cuando pasamos hambre, el organismo alterna la fuente de energía y la toma de las grasas depositadas en diferentes partes de nuestro cuerpo. Si pasamos hambre durante mucho tiempo, la dieta cetogénica pone al cuerpo en el llamado “estado de cetosis”, es decir, que consume grasas. Si se limita la ingesta de azúcar de manera extrema, se fuerza al organismo a usar todo el glucógeno, un estadio de la glucosa, almacenado en el hígado. Y cuando se termina la glucosa, el cuerpo cambia de “combustible” y empieza a quemar grasas, entrando, luego de determinado período, en un estado de cetosis, lo cual puede demorar entre dos y cuatro días.(2)

Diversos estudios en el área médica y nutricional han demostrado los beneficios y riesgos de la misma. En un estudio realizado por la Facultad de Nutrición y Dietética de la Universidad de Morelia, en Michoacán, México titulado “Dietas cetogénicas en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad” se compara la dieta cetogénica vs dietas no cetogénicas, donde se demuestra que ambas son eficaces en la pérdida de peso, de igual manera describen que entre las ventajas que nos puede ofrecer la dieta cetogénica, se encuentra que tiene un mayor efecto saciante, lo que puede disminuir la ingesta calórica, no afecta el perfil lipídico e incluso puede ayudar a mejorarlo, específicamente reduciendo las concentraciones plasmáticas de colesterol total y triglicéridos, así como aumentando los niveles de colesterol HDL. Sin embargo, dentro de sus desventajas se encuentra la limitación de la ingesta de vitaminas, minerales y fibra, que son muy importantes para el funcionamiento correcto del organismo, efectos adversos como estreñimiento, halitosis, diarrea, astenia, calambres,  deterioro cognitivo (dificultad para prestar atención, velocidad de memoria, procesamiento de la información, etc.) entre otros. Además, mencionan que no todas las personas pueden utilizar este tipo de dietas, ya que aquellas que tienen enfermedades cardíacas o del hígado tienen mayores riesgos al seguir una dieta cetogénica, por el alto contenido de grasas que puede comprometer el funcionamiento del corazón, y cuando hay una patología del hígado, por su imposibilidad para metabolizarlas.(3)

En otro estudio titulado “Ketogenic Diet: an Endocrinologist Perspective” publicado por la Clínica Mayo ubicada en Rochester, Minnesota, Estados Unidos de América; se describe que aunque los beneficios casi siempre son favorables al principio, las mejoras en los parámetros metabólicos son difíciles de mantener a largo plazo debido a los desafíos para adherirse a una dieta tan restringida.(1) De igual manera mencionan que se desconoce la seguridad a largo plazo de tales dietas e instan a que la población comprenda que este tipo de dieta puede ser adecuada para una mínima cantidad de pacientes que presenten ciertas condiciones específicas de salud.

En “Quiero ¡Vivir Sano!” Sabemos que una alimentación saludable se basa en dos principios fundamentales: que el alimento esté en su estado más natural y sea preparado del modo más sencillo posible. De esta manera podemos lograr un balance en nuestra alimentación y salud. El llevar a cabo la dieta cetogénica puede generar problemas de salud los cuales pueden ser reversibles o no,  por ello, te invitamos a mantener un régimen alimentario basado en los productos naturales que de manera balanceada suplirán todas las necesidades de nuestro organismo. Te instamos a siempre mantenerte informado y velar por mejorar tu salud, siempre asesorado por un profesional de la salud. Cada esfuerzo que hagas por llevar una buena alimentación debe ser centrado mayormente en lograr una mejor adherencia al plan alimenticio, que en alterar la composición o distribución de los macronutrientes de la dieta. Recuerda que: “Debe escogerse los alimentos que mejor proporcionen los elementos necesarios para la reconstitución del cuerpo”.(4)

Referencias:

  1. Kuchkuntla AR, Shah M, Velapati S, Gershuni VM, Rajjo T, Nanda S, et al. Dieta cetogénica: una perspectiva endocrinóloga. Curr Nutr Rep.2019; 8 (4): 402–10.
  2. Deutsche Welle (www. Dw.com). Adelgazar comiendo grasa: la dieta Keto, sus peligros y beneficios [Internet]. Www.dw.com. Deutsche Welle.
  3. Covarrubias Gutiérrez P, Aburto Galván M, Sámano Orozco LF. Dietas cetogénicas en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Nutr clín diet hosp. 2013; 33 (2): 98-111.
  4. De White EG. El Ministerio de Curación. Bracho R, editor. Createspace; 2015.
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